{"id":2172,"date":"2020-12-15T17:05:31","date_gmt":"2020-12-15T16:05:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catherinelacoste.com\/?page_id=2172"},"modified":"2021-01-13T19:07:25","modified_gmt":"2021-01-13T18:07:25","slug":"formation","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.catherinelacoste.com\/es\/formation\/","title":{"rendered":"Formaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"2172\" class=\"elementor elementor-2172\" data-elementor-post-type=\"page\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-af9c02e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"af9c02e\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-42392b1\" data-id=\"42392b1\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e52dd92 elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"e52dd92\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4b4d29c elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4b4d29c\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4>A partir de los 16 a\u00f1os, empec\u00e9 a trabajar en el golf m\u00e1s en serio.  Es decir, empec\u00e9 a jugar fuera de las vacaciones escolares.  En el verano de mi 14\u00ba cumplea\u00f1os, 1959, baj\u00e9 de 20 a 16 de handicap; en 1960, de 16 a 10 de handicap; en 1961, de 10 a 6; en 1962, de 6 a 3.  Despu\u00e9s, \u00a1mi descenso fue m\u00e1s lento!  Durante esos veranos, recuerdo que tom\u00e9 unas 3 clases de una hora con mi querido profesor Raymond Gara\u00efalde, que jugu\u00e9 muchos partidos amistosos, que no jugu\u00e9 muchas competiciones de dobles que te destrozan el swing, que pegu\u00e9 muy pocas bolas (golpes grandes) fuera de las clases pero que practiqu\u00e9 mucho el juego peque\u00f1o: putt, cuarto de wedge, y mucho putt...\".&nbsp;<\/h4>\n<h4>Aqu\u00ed estoy, al principio de una carrera llena de viajes, encuentros, experiencias, decepciones y satisfacciones.  Intentar\u00e9 contarles todo lo que pueda interesarles.<\/h4>\n<h4>Como he dicho antes, no jugu\u00e9 al golf en Par\u00eds hasta los 16 a\u00f1os cuando, al darme cuenta de que cada vez me gustaba m\u00e1s y que se me daba bastante bien, mam\u00e1 me llev\u00f3 regularmente a tomar clases con Raymond Gara\u00efalde en La Boulie y empec\u00e9 a jugar algunos campeonatos junior y luego femeninos.&nbsp;<\/h4>\n<h4>Fue durante estas lecciones en La Boulie que tuvo lugar un episodio que decidi\u00f3 mi futuro golf y sin duda mi carrera.  Durante varias lecciones seguidas, enviaba regularmente mi bola fuera del campo de pr\u00e1cticas por la derecha (esto sorprender\u00e1 a muchas personas que me conocieron despu\u00e9s porque mi defecto es m\u00e1s bien el de saltador (probablemente vasco).  Dicho esto, hubo una reuni\u00f3n entre mi padre, Raymond Gara\u00efalde, Jean su hijo y Jean-Claude Harismendy y yo para saber si me conven\u00eda doblar la mu\u00f1eca izquierda en la parte superior de mi swing para corregir este slice.  Esta idea se le ocurri\u00f3 a Arnold Palmer, que fue uno de los primeros en hacerlo porque, con un swing recto y un grip cl\u00e1sico, era necesario encontrar la manera de no cortar la bola.  Ese d\u00eda todos se pusieron de acuerdo para probar este m\u00e9todo con un pivote m\u00e1ximo.  El resultado fueron unos golpes muy potentes para mi estatura (1m 63) y una bola que rodaba mucho. Tambi\u00e9n el hecho de tener un swing recto me permiti\u00f3 levantar la bola con facilidad tanto en el drive, como para mis hierros largos, especialmente mi hierro 1 que me ayud\u00f3 a ganar muchos torneos; nombrar\u00e9 especialmente el Campeonato Brit\u00e1nico donde, s\u00f3lo durante la final de 18 hoyos utilic\u00e9 varias veces el hierro 1 en lugar del drive desde el principio porque el campo era estrecho pero no muy largo (Royal Portrush en Irlanda del Norte).<\/h4>\n<h4>\u00a1A pesar de esta peque\u00f1a actividad golf\u00edstica parisina, equilibrada por dos meses y medio en Chantaco en verano, continu\u00e9 mis estudios normales primero en el Cours Victor Hugo y luego, con mi gusto por las Matem\u00e1ticas (\u00a1esto me ayud\u00f3 a contar mis golpes m\u00e1s tarde!) acab\u00e9 haciendo Matem\u00e1ticas Elem en el Lyc\u00e9e Janson de Sailly, siguiendo los pasos de mis hermanos, pero muy ligeramente, y aprob\u00e9 el bachillerato gracias a una muy buena nota en gimnasia y en ingl\u00e9s!  Tuve que hacer una elecci\u00f3n en aquella \u00e9poca porque los ex\u00e1menes siempre coincid\u00edan con los campeonatos, pero esta elecci\u00f3n no fue dif\u00edcil de hacer porque mi pasi\u00f3n por el deporte en general, por los viajes y por la emoci\u00f3n de los campeonatos ya estaba bien anclada en m\u00ed.  Sin embargo, consegu\u00ed asistir durante dos a\u00f1os a la Escuela Superior de Int\u00e9rpretes y Traductores con mis dos idiomas, el ingl\u00e9s y el espa\u00f1ol.  Y aconsejo a todos los j\u00f3venes golfistas del futuro que estudien lo m\u00e1ximo posible porque, en primer lugar, les quitar\u00e1 el estr\u00e9s de saber que si fracasan o abandonan su carrera deportiva tendr\u00e1n algo a lo que recurrir y, en segundo lugar, el golf necesita mucha madurez y la experiencia demuestra que hay muy pocos grandes campeones antes de los 22 o 23 a\u00f1os en el caso de las mujeres y 25 o 26 en el de los hombres.  Esto les da mucho tiempo, si se organizan bien, para llevar a cabo sus estudios y su golf al mismo tiempo.  Al final de sus estudios, ser\u00e1n libres para pasar uno o dos a\u00f1os como golfistas de alto nivel.  No soy en absoluto de la opini\u00f3n de empujar a los muy j\u00f3venes, que suelen estancarse despu\u00e9s de alcanzar un buen nivel y s\u00f3lo a veces recuperan el aliento despu\u00e9s de varios a\u00f1os y, si no, se encuentran sin tarjeta para jugar su futuro y se sienten, con raz\u00f3n, muy frustrados.  El golf necesita empezar de joven con buenos profesores y luego, como una fruta para ser lo mejor que puede ser, no debe ser empujado sino madurado a su propia velocidad con toda la educaci\u00f3n adicional posible.<\/h4>\n<h4>El a\u00f1o en que cumpl\u00ed 19 a\u00f1os fue el inicio de mi carrera con dos puntuaciones de 66 y una de 65 en Chantaco en verano.  Not\u00e9 que cada vez era m\u00e1s constante gracias a un m\u00e9todo que me ense\u00f1\u00f3 mi madre: la hoja de temperatura.  Consiste en marcar todos los scores realizados (ingresando todos los putts) en partidos amistosos o competencias en Medal Play y te permite ver por ti mismo tu regularidad, tus accidentes, tus per\u00edodos de forma o de mala forma.  Lo recomiendo a todos los jugadores de cierto nivel (inferior a 15).  Se aplicar\u00e1n m\u00e1s hasta el final de los partidos aguantando aunque jueguen mal para no ver una flecha hacia arriba y as\u00ed no dejar caer nunca un hoyo que es tan importante en Medal Play.<\/h4>\n<h4>Ese verano mam\u00e1 me dio a elegir entre jugar en el Girls' (British Girls Under 19 Championship) o en el British Ladies (el mismo campeonato pero para todas las jugadoras).  Digo que me dio a elegir, pero relativamente, porque no creo que estuviera muy dispuesta a dejar Chantaco en pleno agosto.&nbsp;<\/h4>\n<h4>Sin embargo, ten\u00eda raz\u00f3n al animarme a ir a jugar mi primer Campeonato Brit\u00e1nico en Newcastle County Down, donde ella misma, en 1927, y luego Lally Segard, hab\u00edan ganado ese mismo campeonato.&nbsp;<\/h4>\n<h4>Tuve la alegr\u00eda de ver ganar a una francesa, Brigitte Varangot, a pesar de una fuerte angina de pecho (pero como le dijo Lally por tel\u00e9fono: \"\u00a1No se juega al golf con las am\u00edgdalas!\").  Tambi\u00e9n me enorgulleci\u00f3 vencer a Barbara MacIntire en una de las pocas rondas que jugu\u00e9 y alcanzar los cuartos de final, lo que me hizo recibir un telegrama de mi padre que dec\u00eda: \"Enhorabuena. Ya has ganado dos ruedas en tu coche\".  La explicaci\u00f3n de esta carta era que me hab\u00eda prometido regalarme un coche el d\u00eda que ganara un campeonato porque consideraba que era necesario saber controlarse para conducir un coche con seguridad y que yo lo habr\u00eda demostrado en caso de victoria. Pocos d\u00edas despu\u00e9s gan\u00e9 el Campeonato del Mundo....<\/h4>\n<h4>Pero antes incluso de poder jugar en el equipo del Campeonato del Mundo, tuve que disputar un clasificatorio que creo que es uno de mis peores recuerdos del golf por la tensi\u00f3n que conllevaba y por el hecho de que jugaba contra una amiga, Odile Semelaigne.  Era un recorrido muy largo de 36 hoyos que se jugaba en dos d\u00edas y en el que, tras empatar el primero, el segundo d\u00eda bat\u00ed el r\u00e9cord del campo con 70 golpes y me clasifiqu\u00e9 para el primer Campeonato del Mundo.  Esto tuvo la ventaja de conocer muy bien el campo y de estar bajo tensi\u00f3n nerviosa un mes antes del campeonato, lo que quiz\u00e1s me permiti\u00f3 afrontar mejor el campeonato en s\u00ed.&nbsp;<\/h4>\n<h4>As\u00ed que llegamos a este Campeonato tan dif\u00edcil de jugar, tan dif\u00edcil de ganar, pero que para m\u00ed es un enorme saco de momentos de tal intensidad que ser\u00e1n muy dif\u00edciles de olvidar.  Las principales razones son jugar como un equipo y por tu pa\u00eds, con la responsabilidad en cada golpe.<\/h4>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir de l&rsquo;\u00e2ge de 16 ans, j&rsquo;ai commenc\u00e9 \u00e0 travailler mon golf plus s\u00e9rieusement.&nbsp; C&rsquo;est-\u00e0-dire que je commen\u00e7ai \u00e0 jouer en dehors des vacances scolaires.&nbsp; Pendant l&rsquo;\u00e9t\u00e9 de mes 14 ans, 1959, je descendis de 20 \u00e0 16 de handicap ; en 1960, de 16 \u00e0 10 de handicap ; en 1961, de 10 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"0","ocean_second_sidebar":"0","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"0","ocean_custom_header_template":"0","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"0","ocean_menu_typo_font_family":"0","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"0","footnotes":""},"class_list":["post-2172","page","type-page","status-publish","hentry","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.catherinelacoste.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2172","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.catherinelacoste.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.catherinelacoste.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catherinelacoste.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catherinelacoste.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2172"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.catherinelacoste.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2172\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2578,"href":"https:\/\/www.catherinelacoste.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2172\/revisions\/2578"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.catherinelacoste.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2172"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}